sábado, 7 de junio de 2008

Nota a Susana de La Nación

Regresa Susana, la imbatible
Con su singular estilo, la anfitriona profesional de la televisión vuelve pasado mañana a la pantalla de Telefé
La primera palabra que viene a la mente cuando se piensa en Susana Giménez no es "comodidad". Sin embargo, después de charlar un rato con la diva que regresa pasado mañana, a las 20.30, a la pantalla de Telefé, queda claro que pocas cosas son más importantes para ella hoy que sentirse cómoda y hacer sentir cómodos a los demás. Anfitriona profesional en la TV desde hace 21 años, la diva asegura que lo fue siempre, mucho tiempo antes de que las cámaras se encendieran para ella. "Yo genero que la gente que viene al programa se sienta cómoda. Aunque sea la primera vez, al rato de estar en el sillón ya se relajan, se aflojan y se van bárbaros. Es un don. Siempre fui así, desde chica. Hacer sentir bien a las personas, queridas, respetadas. Me gusta que la gente se sienta bien", dice Susana, revelando uno de los secretos de su éxito. -¿Te parece que eso se transmite a través de la pantalla? -Claro, la gente se da cuenta de todo lo que te pasa cuando tenés, como Marcelo [Tinelli] o yo, este nivel de comunicación. Somos parte de la familia; saben si estás bromeando, si estás bien o estás mal. Saben todo. Algo de ese todo que es Susana Giménez, el personaje y la persona, entidades difíciles de separar, también aparece ahora en la revista que lleva su nombre, un proyecto que tardó años en emprender. "Tardé mucho tiempo en decidirme, pero valió la pena. Siempre me ofrecen de todo y yo, por si acaso, siempre digo que no. Porque por ganar tres mangos a muchos no les importa nada. Se venden al mejor postor", se indigna rápido la conductora, pero así como se enoja a velocidad supersónica, su molestia desaparece con la misma rapidez. Porque la charla sobre la buena venta de la revista deriva en una larga disquisición sobre qué ponerse en determinada ocasión, cuando es aceptable pasar dolor de pies y cuando no. Susana es una fuente inagotable de datos prácticos para la mujer moderna. Pero no cualquier tipo de mujer: una que sabe lo que quiere y que, como ella, está dispuesta a trabajar duro para conseguirlo. Siempre y cuando esté cómoda, como en su programa. -¿Qué novedades tendrá el ciclo esta temporada? -Tiene algunas cosas nuevas, juegos nuevos. La base es más o menos la misma de siempre. Yo ya hice de todo; son 21 años. Ahora vuelvo un poco a la esencia, a las entrevistas, al humor, al sketch, que ya grabé, en el que hice mis dos personajes, Gilda y Jennifer. Además, va a haber un juego nuevo que es muy bueno. Irá en lugar de "El imbatible". -¿Es difícil batir al "imbatible" ? -¡Ay, sí! Yo no lo hubiera cambiado nunca, pero bueno... Gustavo [Yankelevich] cree que hay que renovarse. -¿Vuelve la dupla de Giménez en la conducción y Yankelevich en la producción? -Sí; para mí, tener la producción de Gustavo significó sentirme apoyada, cuidada. Nunca me preocupé por nada. Estuve cómoda. [Otra vez la sensación de comodidad como prioridad, como condición para hacer lo que hace.] Antes me ocupaba de casi todo. Y eso no lo quiero más. Confío mucho en él. Esperemos que se repita lo de 2007. -El año pasado les fue muy bien en rating también. -Somos una opción frente a los noticieros. Se trata de las dos caras de la moneda: cara y ceca. Yo veo muchos informativos, aunque me bajonean un poco. A la noche miro Crónica TV, TN, todo. Pero a la cuarta noticia sobre la violación de un chico, apago. Hoy vi otra noticia de esas. Pero, por favor, ¡qué horror! [Levanta la voz, indignada de nuevo.] El antídoto para el horror de las noticias cotidianas que recomienda la doctora Giménez es reírse. "Me junto con gente que me encanta, con la que me río como loca y, si necesito a alguien muy especial, lo llamo a Ricardo", dice sin aclarar, porque no hace falta, que el Ricardo del que habla es Darín. -Este año, para el humor, en el programa lo tendrás a Favio Posca. ¿No es un riesgo tener un actor que trabaja en un tono tan distinto del tuyo? -Completamente, pero vamos a tratar de que a la gente le guste. Lo que él hace nada tiene que ver con el tono inocente que a veces manejamos. Vamos a ver si se puede insertar. Además, es un hombre muy exitoso que llena teatros; no necesita de la tele. Es un tipo de humor que le quiero mostrar al público. Espero que lo acepten porque tiene mucho talento. Con Gasalla empezamos así, también, y se formó una cosa muy difícil de igualar. Pero ahora él tiene teatro y no quiere estar comprometido con la TV de manera fija. Con el tiempo, seguro que, si lo llamo para que venga, vendrá. (Ver aparte.) -Mucho tiempo no habrá para convencerlo porque el programa terminará dentro de seis meses, ¿no? -Seis meses y nada más. Es un hallazgo para mi vida. Un invento de Tato Bores, y lo bien que hizo. Es imposible que después de 21 años de programa no haya desgaste. Me fascina hacerlo, pero llega un momento en que tenés ganas de descansar. Siempre fueron nueve meses de programa, un embarazo. -Otra novedad de este regreso es que volvés a un Telefé que ya no es líder... -Telefé está un poco más bajo, pero ¿sabés qué pasa? Eso también es la vida. Pasaron 17 años sin que nadie le ganara nunca, ni un mes. Es lógico que alguna vez pierda. No puede ser campeón siempre el Inter. Hay que repartir. No existe en ningún lugar una cadena que sea líder siempre. Es lo más normal. A mí, esta polémica me tiene harta. -Entonces, no vas a cumplir cuarenta años de programa como Mirtha... -No, de ninguna manera. Veintiún años son muchos también. Ya este año no quería volver, pero la gente me dice cosas tan increíbles, tan lindas... Sin embargo, creo que hay que disfrutar de la vida. Mirtha disfruta trabajando; lo que no le gusta es no trabajar. Se toma dos días de vacaciones en París y ya debuta en Mar del Plata. Ella vive para eso, y yo la admiro profundamente porque hay que tener fuerza, salud y energía para seguir a una edad a la que, a veces, debe de dar fiaca levantarse de la cama. Yo no llego a los cuarenta años de programa; te lo aseguro. -¿Pensás alguna vez en una posible sucesora, en pasarle la antorcha a alguien? -Pero no... Que cada una se busque su propia antorcha [risas]. A mí me costó muchísimo tenerla. Cada cual tiene que buscar su propio camino. Acá no hay herencia ni una monarquía para que yo diga: "Me va a heredar mi hijo, el príncipe no sé qué". No, paso. Además, no existe, por ahora, alguien así. Y si apareciera, no es a mí a la que tiene que convencer. Es al público, a la gente. Por Natalia Trzenko De la Redacción de LA NACION Lo que tendrá el programa Aunque se mantienen en secreto mucho de lo que sucederá pasado mañana en el primer envío del año de Susana Giménez, se sabe que Antonio Gasalla hará una aparición especial, que también estará Favio Posca y que Facundo Arana, será uno de los invitados de honor. Algún rumor asegura que la novia más popular del momento, Wanda Nara, también se sentará en el sillón de Susana versión 2008.
Para agendar
Susana Giménez, comienza pasado mañana una nueva temporada. Telefé, de lunes a viernes, a las 20.30

Francis Ford Coppola, el amigo americano

"Este es el único país del mundo en que Coppola, el director por el que se pelean las grandes estrellas del mundo, que besan el piso por el que camina, es un pelotudo. Es una cosa de locos. A mí me parece que, para cualquier actor argentino, tener un papel en una película de él significa un currículum impresionante", dice Susana, que es una de las pocas estrellas locales que podría contar qué sucede puertas adentro del rodaje de Tetro , el cuestionado film de Francis Ford Coppola en Buenos Aires. Es una pena que no pueda contar nada porque antes de participar de una noche de filmación tuvo que firmar, como todos los involucrados en el proyecto, un acuerdo de confidencialidad que le selló los labios, o casi. "Para mí, fue un honor. Estamos hablando del Coppola, que hizo El padrino , Apocalypse Now , ¿Qué más querés?" -La queja es que ahora este gran director pretende hacer películas más chicas, baratas y por eso el rodaje en la Argentina. -Sí, bueno, pero estos tipos hacen películas enormes y películas más chicas porque no siempre encuentran libros que los convenzan. Esta es una idea que Coppola tiene en la cabeza desde hace mucho tiempo: la historia de los hermanos que se separan. Creo que esta película acá nos hace bien. Yo no le hubiera cobrado nunca a Coppola para laburar, te digo la verdad. Porque aprendés. Mucha gente paga fortunas en el Actor s Studio para estar cerca de este tipo de gente, un hombre que nos ha alegrado la vida con sus películas y que es tan humilde que levanta los cables en la filmación, que siempre está de buen humor, sin histerias. Es un sol. Es Coppola, no Guillermo, pobre, que lo adoro. Es Francis Ford. -Lo conociste y, de paso, despuntaste el vicio de estar en una filmación. -Sí, que es un aburrimiento, te digo. Yo creo que dejé de hacer cine por los tiempos de espera entre escena y escena. Estás en una filmación diez horas para rodar una escena durante 20 minutos. Todo lo demás son esperas. En mi camarín de los estudios Aries tenía una cama y dormía la siesta, tomaba el té. No existía el celular, y para hablar por teléfono tenía que ir hasta la mesa de entrada. Hacía un frío en esos camarines.

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